Un sábado con "Los Secretos"


En acústico suena mejor


Lo que antes eran rumores se convirtieron en realidad, la discoteca más famosa de los 90's en Sanxenxo (con permiso de Canelas) se reinauguraba, y por todo lo alto. Discoteca Pirámide volvía a estar entre la variada oferta nocturna de la localidad, aunque a decir verdad nunca dejó de estarlo aunque con otras denominaciones.
En esta nueva etapa de Pirámide la imagen es de una sala de fiestas, de conciertos y de música ochentera y nostálgica de la movida madrileña, pero sin dejar completamente a un lado la música que más suena hoy en las pistas.

Pero sin duda el evento central de la nueva puesta de largo de Pirámide fue el anuncio del concierto del grupo español “Los Secretos” capitaneado por su carismático líder Álvaro Urquijo, que sustituyo a su hermano Enrique cuando éste falleció en el año 99. Nada más conocer la noticia las redes sociales se ocuparon de extenderla como la pólvora, el 3 de marzo era la fecha elegida. La verdad era todo un acontecimiento que una banda tan representativa tocase para una inauguración de una discoteca, teniendo en cuenta que es en Sanxenxo y no en A Coruña o Vigo como muchos hubieran pensado.
A la primera noticia del concierto y todavía sorprendido y entusiasmado contacté con mi hermano para que de inmediato se hiciese con las entradas por lo que pudiese pasar.A decir verdad la sorpresa fue doble cuando en el Facebook ví el logotipo de Pirámide, y se me vinieron a la cabeza aquellas pegatinas que ponían mis hermanas en la carpeta del instituto.
Con la entrada ya en mi poder me aseguré un lugar entre los fans de la banda.

La noche del sábado 3 de marzo sobre la medianoche estábamos frente la puerta de la discoteca, dispuestos a entrar. Era una noche oscura y algo lluviosa, que rompía la tendencia seca de este invierno.
Una vez superada la pequeña cola de taquilla (no para mí, sinó para un amigo que se apuntó a última hora) entramos al local hacia la pista principal. La nueva decoración resultaba acorde con el nómbre ya que el interior se asemejaba a una pirámide, con numerosos iconos egipcios en las paredes.
A primera hora el ambiente todavía no era lo suficientemente populoso y la pista central estaba casi desierta, solo al final se distinguía el escenario donde ya estaba todo listo para la actuación, y a ambos extremos dos barras con sus correspondientes camareras sirviendo las primeras copas de la noche. Así fuimos haciendo tiempo mientras no empezaba el concierto escuchando bacalao de fondo y algo de reguetón.
Poco a poco, a cuentagotas se fue llenando la sala lo que nos obligó a posicionarnos. Varias pruebas de luz y de telón nos agolparon frente al escenario, pero era una falsa alarma. Al cabo de hora y media se asomó cierto actor gallego y los ánimos se fueron caldeando, la verdad Manuel Manquiña levanta pasiones vaya donde vaya.

Una vez Manquiña se subió al escenario ( con fallo de micros incorporado) un aluvión de aplausos y de piropos cayeron sobre el, y tras un pequeño monólogo a modo de guiño a los músicos dió paso a “ Los Secretos”. Urquijo, Arroyo y Redondo saltaron al escenario en medio de aplausos y ovaciones. El mejor concierto en acústico iba a comenzar, a pesar de ser solamente un teclado, dos guitarras y voz el resultado fue inmejorable. El concierto empezó con agradecimientos por parte de los componentes al público asistente a lo que le correspondieron sus respectivos aplausos.
Tras unos segundos de silencio comenzó el recital y una magia absorbió a los que allí nos encontrábamos, y con los primeros acordes de guitarra comenzó la hipnosis y todos comenzamos a cantar a coro sus éxitos. El buen rollo existente en la sala hizo que el clima se fuese destensando hasta el punto de que el personal de seguridad se mezcló entre los fans. Así fue transcurriendo la velada, entre amores y desamores y vasos vacíos, entre nostalgia y romanticismo, en definitiva entre buena música, música de siempre, la que consigue unir en un mismo espacio a tres generaciones que crecieron con “Los Secretos”, y que tararean sus canciones en la ducha o las destrozan en los karaokes. Allí se encontraba un público tan dispar que iba desde los 18 a los 50 años o más, pero a nadie le importaba, pues les unía el amor a la música que la banda de Urquijo componía.
Sobre dos horas duró la actuación, pero el público que abarrotaba la sala no decayó el ánimo en ningún momento y se entregó hasta el final. Ojos de Gata y Agarrate a mí María sirvieron como colofón a una noche sin estrellas en el cielo pero con mucho brillo en el escenario de Pirámide. Sin duda una velada inolvidable. Y es que en acústico suena mejor.

                                                                                                                             David Leiro Magdalena.

Comentarios

vivindoenadina ha dicho que…
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